No todos los cambios en la piel son iguales
Durante el tratamiento puedes notar:
- piel seca;
- descamación;
- comezón;
- mayor sensibilidad;
- enrojecimiento;
- manchas más oscuras o más claras;
- sarpullido;
- pequeñas lesiones parecidas al acné;
- dolor o ardor;
- grietas;
- mayor sensibilidad al sol;
- cambios en las palmas de las manos o plantas de los pies.
Algunos tratamientos producen cambios muy característicos.
Otros producen síntomas que pueden confundirse con:
- alergias;
- infecciones;
- dermatitis;
- enfermedades previas de la piel;
- productos cosméticos;
- medicamentos que no tienen relación con el cáncer.
Por eso no quiero que asumas automáticamente:
“es por la quimioterapia”
o:
“es una alergia”.
Necesitamos observar el contexto.
La resequedad parece un problema pequeño, pero puede volverse muy incómoda
La piel seca puede sentirse:
- tirante;
- áspera;
- escamosa;
- sensible;
- con comezón;
- o con pequeñas grietas.
Cuando la piel pierde parte de su barrera protectora también puede irritarse con mayor facilidad.
Para cuidar una piel reseca generalmente ayuda:
- utilizar agua tibia en lugar de agua muy caliente;
- evitar baños o duchas demasiado prolongados;
- utilizar limpiadores suaves;
- evitar productos muy perfumados o con alcohol si irritan tu piel;
- secarte sin frotar agresivamente;
- aplicar una crema hidratante después del baño cuando la piel todavía conserva un poco de humedad.
El NCI recomienda medidas como duchas cortas con agua tibia, productos suaves y humectación para reducir sequedad e irritación durante el tratamiento.
No necesitas comprar el producto más costoso.
Con frecuencia prefiero formulaciones sencillas, sin perfumes intensos y que realmente puedas utilizar todos los días.
Si aparece comezón, quiero saber si también existe un sarpullido
La comezón puede aparecer incluso cuando la piel parece casi normal.
Pero quiero que observes:
- si hay manchas;
- si existen pequeños granitos;
- si la piel está roja;
- si hay descamación;
- si aparecieron ronchas;
- si existen ampollas;
- si la comezón está localizada o en varias partes del cuerpo;
- y si está aumentando.
También quiero saber si comenzaste recientemente:
- un medicamento nuevo;
- un suplemento;
- un jabón;
- una crema;
- un perfume;
- o cualquier producto para la piel.
No todo prurito durante el tratamiento es necesariamente una toxicidad oncológica.
Algunas terapias dirigidas pueden producir un sarpullido parecido al acné
Algunos tratamientos que bloquean determinadas vías de crecimiento celular pueden producir lesiones que parecen pequeños granitos, con frecuencia en:
- cara;
- cuero cabelludo;
- pecho;
- espalda.
Aunque visualmente pueda parecer acné, no necesariamente es el mismo problema que el acné habitual.
Por eso no quiero que empieces automáticamente:
- productos abrasivos;
- exfoliantes;
- tratamientos comerciales antiacné;
- ácidos;
- remedios caseros;
- o antibióticos que tengas guardados.
Algunos productos utilizados habitualmente para acné pueden irritar todavía más una piel sensibilizada por tratamiento.
En determinados tratamientos, reconocer y tratar temprano estas reacciones ayuda a mantener la calidad de vida y evitar que progresen. Las toxicidades cutáneas asociadas a inhibidores de EGFR, por ejemplo, pueden incluir erupción, resequedad, fisuras y alteraciones alrededor de las uñas.
No quiero que suspendas una terapia dirigida solamente porque apareció un sarpullido
Es comprensible pensar:
“Si el medicamento está causando esto, mejor dejo de tomarlo.”
Pero no quiero que tomes esa decisión por tu cuenta.
Dependiendo de:
- qué medicamento recibes;
- qué tan extensa es la reacción;
- cuánto molesta;
- si existe infección;
- y cómo está respondiendo tu cáncer;
podemos tomar decisiones diferentes.
Puede ser suficiente con cuidado de la piel.
Puede necesitar tratamiento específico.
En otras situaciones necesitamos modificar temporalmente el tratamiento oncológico.
Pero no existe una regla única para todos los pacientes.
El NCI recomienda informar los cambios cutáneos asociados a terapias dirigidas antes de suspender el tratamiento por cuenta propia.
Durante inmunoterapia quiero que me avises temprano si aparece un sarpullido nuevo
La inmunoterapia puede producir inflamación de la piel.
Muchas reacciones son leves.
Pero algunas pueden ser más importantes.
Quiero saber si aparece:
- sarpullido nuevo;
- comezón importante;
- lesiones que están aumentando;
- dolor en la piel;
- ampollas;
- descamación importante;
- llagas en la boca;
- irritación o lesiones alrededor de los ojos;
- o lesiones en otras mucosas.
Especialmente si el sarpullido es:
extenso, doloroso, forma ampollas o afecta boca u ojos
no quiero que esperes a la siguiente consulta.
Las recomendaciones de ASCO y MASCC consideran las lesiones extensas, ampollosas o con afectación de mucosas entre las manifestaciones cutáneas inmunomediadas que requieren valoración temprana.
Eso no significa que cualquier mancha durante inmunoterapia sea una complicación grave.
Significa que el patrón y la evolución importan.
Protegerte del sol también forma parte del cuidado de la piel
Algunos tratamientos pueden hacer que la piel sea más sensible a la radiación ultravioleta.
Puedes quemarte con mayor facilidad o desarrollar más irritación.
Por eso, durante el tratamiento suele ser razonable:
- evitar exposición solar intensa;
- buscar sombra;
- utilizar ropa que proteja la piel;
- utilizar sombrero cuando la exposición lo justifique;
- utilizar protector solar adecuado.
El NCI recomienda fotoprotección durante tratamientos que pueden aumentar la sensibilidad de la piel al sol.
No quiero que tengas miedo de salir.
Quiero que evites una exposición innecesaria que pueda irritar una piel que ya está más sensible.
Si recibes radioterapia, la piel del área tratada necesita indicaciones específicas
La radioterapia puede producir cambios en la piel justamente en la zona que está recibiendo tratamiento.
Puede aparecer:
- resequedad;
- enrojecimiento;
- oscurecimiento;
- sensibilidad;
- descamación;
- dolor;
- y, en reacciones más importantes, áreas húmedas o abiertas.
Aquí las recomendaciones son más específicas.
No quiero que apliques por tu cuenta:
- cremas;
- aceites;
- desodorantes;
- vendajes;
- hielo;
- calor;
sobre la zona tratada sin conocer las indicaciones del equipo de radioterapia.
Las recomendaciones pueden depender del área, dosis y técnica utilizadas. El NCI señala que las reacciones por radioterapia necesitan cuidados específicos y que determinados productos o temperaturas extremas pueden no ser apropiados sobre la zona tratada.
Las palmas y las plantas también pueden cambiar
Algunos tratamientos pueden producir:
- enrojecimiento;
- ardor;
- sensibilidad;
- hinchazón;
- resequedad;
- descamación;
- dolor en manos o pies.
En algunas personas esto forma parte del llamado síndrome mano-pie.
No todos los medicamentos lo producen.
Quiero que me avises si empiezas a notar que:
- caminar duele;
- sostener objetos resulta incómodo;
- aparecen ampollas;
- hay grietas;
- las plantas están muy sensibles;
- o el dolor empieza a interferir con tus actividades.
No esperes a que sea tan intenso que no puedas caminar cómodamente.
Las uñas también pueden cambiar durante el tratamiento
Puedes notar que las uñas:
- crecen diferente;
- se vuelven frágiles;
- se rompen con facilidad;
- aparecen líneas o cambios de color;
- se separan parcialmente del lecho;
- o se vuelven sensibles.
También puede inflamarse la piel alrededor de la uña.
A esto podemos llamarlo paroniquia cuando existe inflamación de los pliegues alrededor de la uña.
Puede aparecer en manos o pies y puede llegar a ser dolorosa.
Algunas terapias dirigidas producen este tipo de alteraciones con mayor frecuencia.
Cómo proteger tus uñas
Mientras recibes tratamiento, especialmente si ya tienes cambios, puede ayudarte:
- mantenerlas limpias;
- mantenerlas relativamente cortas;
- evitar arrancar piel alrededor de la uña;
- evitar cortar agresivamente las cutículas;
- proteger las manos durante actividades de limpieza;
- utilizar calzado cómodo que no comprima los dedos;
- evitar traumatismos repetidos.
El NCI recomienda proteger manos y uñas, mantenerlas limpias y cortas y evitar manicuras o pedicuras cuando existen problemas relacionados con el tratamiento.
No necesitas dejar de cuidar tu apariencia.
La idea es evitar procedimientos que puedan producir pequeñas heridas en una zona que ya está irritada.
Dolor alrededor de una uña no siempre significa infección
Una uña inflamada durante ciertos tratamientos puede doler, ponerse roja e incluso desarrollar tejido inflamatorio sin que necesariamente exista una infección bacteriana primaria.
Pero esa zona sí puede infectarse secundariamente.
Por eso quiero que me avises si aparece:
- dolor creciente;
- inflamación importante;
- pus;
- mal olor;
- enrojecimiento que se extiende;
- sangrado repetido;
- dificultad para caminar por una lesión del pie.
No quiero que empieces antibióticos por tu cuenta.
Primero necesitamos valorar si existe infección y qué está produciendo el problema.
Las guías sobre toxicidad periungueal asociada a inhibidores de EGFR señalan que la inflamación puede ser inicialmente estéril pero posteriormente sobreinfectarse.
Evita manipular lesiones que parecen granitos o costras
Cuando algo aparece en la piel es muy tentador:
- apretarlo;
- rascarlo;
- retirar la costra;
- perforarlo;
- aplicar alcohol;
- utilizar remedios caseros.
Eso puede aumentar:
- irritación;
- inflamación;
- heridas;
- riesgo de infección.
Si existe una lesión que no mejora, sangra repetidamente o está cambiando, prefiero verla antes de que la manipules.
Fotografiar un cambio puede ayudarnos
La piel cambia.
Y a veces cuando llegas a consulta ya no se ve igual que tres días antes.
Si aparece una reacción nueva, puede ser útil tomar una fotografía con tu teléfono.
Intenta hacerlo:
- con buena iluminación;
- sin filtros;
- a una distancia que permita entender dónde está;
- y, si cambia, tomar otra fotografía uno o dos días después.
No sustituye una valoración médica.
Pero puede ayudarnos a entender:
cómo empezó y qué tan rápido está evolucionando.
Quiero que observes la velocidad del cambio
Para mí no es igual:
“tengo una pequeña zona seca desde hace tres semanas”
que:
“ayer aparecieron unas manchas y hoy ya cubren gran parte del pecho y la espalda”.
Cuando me comuniques un problema de piel, intenta decirme:
- cuándo empezó;
- dónde apareció primero;
- si está creciendo;
- si pica;
- si duele;
- si hay ampollas;
- si existe descamación;
- si afecta boca u ojos;
- si tienes fiebre;
- y si comenzaste algún medicamento o producto nuevo.
Eso me ayuda mucho más que solamente decir:
“me salió una alergia”.
No todo cambio necesita suspender el tratamiento
Esta idea merece repetirse.
Durante el tratamiento pueden aparecer modificaciones en:
- piel;
- uñas;
- pigmentación;
- textura;
- sensibilidad.
Algunas requieren simplemente cuidado local.
Otras necesitan medicamentos.
Algunas necesitan valoración por Dermatología.
Y determinadas reacciones pueden hacer necesario modificar temporalmente el tratamiento oncológico.
Pero esa decisión depende del tipo de reacción y del medicamento que la está produciendo.
No quiero que suspendas una terapia por tu cuenta porque viste una mancha o un sarpullido.
¿Cuándo quiero que me avises?
Quiero saberlo si:
- aparece un sarpullido nuevo;
- el sarpullido está aumentando;
- tienes comezón que no mejora;
- aparece dolor o ardor en la piel;
- notas grietas profundas;
- aparecen ampollas;
- tienes lesiones en boca u ojos;
- aparece descamación importante;
- la piel está muy sensible;
- tienes dolor importante en palmas o plantas;
- caminar empieza a doler;
- una uña se levanta o duele;
- alrededor de una uña aparece inflamación;
- existe pus;
- el enrojecimiento empieza a extenderse;
- una lesión sangra repetidamente;
- o el problema está interfiriendo con tus actividades.
No quiero que esperes hasta que una reacción leve se convierta en algo difícil de manejar.
Hay situaciones en las que no quiero que esperes una respuesta por mensaje
Busca atención médica urgente si aparece:
- dificultad para respirar;
- hinchazón de labios, lengua, cara o garganta;
- sensación de que la garganta se está cerrando;
- desmayo;
- sarpullido que progresa rápidamente acompañado de deterioro general;
- ampollas extensas;
- desprendimiento importante de piel;
- lesiones extensas que afectan boca, ojos u otras mucosas;
- dolor cutáneo intenso acompañado de una reacción extensa.
En estas situaciones no conviene esperar a que un mensaje de WhatsApp sea respondido.
¿Y si tengo fiebre?
Una infección de la piel o alrededor de una uña puede acompañarse de fiebre.
Además, algunos tratamientos oncológicos pueden disminuir las defensas.
Si estás recibiendo un tratamiento que puede producir neutropenia y tu temperatura es:
38 °C o más
contacta de inmediato a tu equipo de oncología, salvo que te hayan dado una indicación individual diferente.
No esperes a ver si el problema de la piel mejora primero.
Una forma sencilla de pensarlo
Tengo resequedad o comezón leve sin otras alteraciones
Cuida la piel, evita irritantes y observa cómo evoluciona.
Coméntamelo si persiste o aumenta.
Apareció un sarpullido nuevo o cambios alrededor de las uñas
Quiero saberlo.
Podemos decidir si necesita solamente cuidados locales o valoración adicional.
El sarpullido se extiende, duele, aparecen ampollas o está afectando mis actividades
No quiero que esperes a la siguiente consulta.
Comunícate con tu equipo de oncología.
Tengo dificultad para respirar, hinchazón de cara o garganta, ampollas extensas o deterioro rápido
No esperes una respuesta por mensaje.
Busca atención médica urgente.
No necesitas revisar tu piel con miedo todos los días
La intención de esta guía no es que interpretes cada mancha como una complicación.
Quiero que prestes atención a cuatro cosas:
- algo nuevo;
- algo que está avanzando;
- algo que duele o limita tus actividades;
- algo que afecta una zona sensible como boca u ojos.
Eso es mucho más útil que intentar memorizar todos los nombres de las reacciones dermatológicas asociadas al tratamiento.
Recuerda
Los cambios en la piel y las uñas durante el tratamiento oncológico son frecuentes y muchas veces pueden manejarse.
Lo importante es no minimizar un problema que está evolucionando y tampoco suspender el tratamiento por tu cuenta ante cualquier cambio.
Cuida la barrera de tu piel.
Evita irritantes y traumatismos innecesarios.
Protege tus manos, tus pies y tus uñas.
Y si aparece un cambio nuevo que está progresando, prefiero saberlo temprano.
Cuidar la piel también forma parte de cuidarte durante el tratamiento.
Dr. Omar Serrano Villamayor
Oncología Médica y Oncología Torácica
