Volver al Blog
Tratamiento del cáncer

¿Cómo sabemos si el tratamiento contra el cáncer está funcionando?

Por Dr. Omar Serrano Villamayor•Lectura de 12 minutos

No existe una única señal que nos diga si un tratamiento está funcionando. La respuesta se interpreta reuniendo imágenes, síntomas, estudios y el objetivo del tratamiento.

Oncólogo comparando tomografías antes y después del tratamiento contra el cáncer con una paciente.

Empezar un tratamiento contra el cáncer suele traer una nueva pregunta: ¿cómo vamos a saber si realmente está funcionando?

Después de varias semanas de quimioterapia, inmunoterapia o tratamiento dirigido, es comprensible querer una respuesta inmediata. Algunas personas esperan sentirse mejor. Otras se preocupan si todavía tienen síntomas. Y cuando llega el primer estudio de control, cualquier cambio de unos milímetros puede generar ansiedad.

El problema es que no existe una única señal que determine si un tratamiento está funcionando.

En oncología evaluamos varias piezas al mismo tiempo: cómo te encuentras, qué muestran los estudios de imagen, qué ocurre con determinados análisis y, sobre todo, cuál era el objetivo del tratamiento desde el principio.

Entender cómo hacemos esa evaluación ayuda a interpretar los resultados con mayor claridad y evita sacar conclusiones a partir de un solo dato.

Primero: ¿qué estamos intentando conseguir con el tratamiento?

Antes de preguntar si un tratamiento funciona, necesitamos recordar qué esperamos de él.

El objetivo puede ser diferente en cada situación:

  • Eliminar toda enfermedad detectable.
  • Reducir el tamaño del tumor.
  • Evitar que el cáncer vuelva después de una cirugía.
  • Mantener una enfermedad avanzada controlada.
  • Disminuir síntomas.
  • Retrasar la progresión durante el mayor tiempo posible.

Esto cambia completamente la forma de evaluar el resultado.

Por ejemplo, después de una cirugía en la que se retiró todo el tumor visible, una quimioterapia adyuvante puede administrarse para reducir el riesgo de recurrencia. En ese escenario no existe necesariamente un tumor que podamos medir para demostrar que la quimioterapia está “encogiendo algo”.

En cambio, si existe enfermedad visible en una tomografía, podemos comparar su tamaño antes y después del tratamiento.

Por eso la primera pregunta siempre debería ser:

¿Cuál era el objetivo de mi tratamiento?

Los estudios de imagen son una de las principales herramientas

Cuando existe enfermedad que puede observarse mediante estudios de imagen, generalmente establecemos un estudio basal antes de empezar el tratamiento y posteriormente realizamos estudios de control.

Dependiendo del tipo de cáncer y de dónde se encuentre, podemos utilizar:

  • Tomografía computarizada.
  • Resonancia magnética.
  • PET/CT en situaciones específicas.
  • Otros estudios dirigidos a determinados órganos.

La clave no es solamente mirar si “hay algo” en la nueva imagen.

Necesitamos compararla con estudios anteriores.

En tumores sólidos existen criterios estandarizados, como RECIST 1.1, que utilizan cambios en el tamaño de lesiones seleccionadas junto con la aparición de nuevas lesiones para clasificar la respuesta. Estos criterios distinguen, de manera general, entre respuesta completa, respuesta parcial, enfermedad estable y progresión.

Sin embargo, en la práctica clínica la interpretación no debe reducirse a un porcentaje aislado.

¿Qué significa que el cáncer esté “estable”?

Esta palabra puede generar confusión.

Cuando alguien recibe tratamiento espera escuchar:

“El tumor disminuyó.”

Por eso, recibir un reporte que dice “enfermedad estable” puede parecer decepcionante.

Pero depende del contexto.

En una enfermedad avanzada, uno de los objetivos puede ser precisamente evitar que el cáncer continúe creciendo. Si una enfermedad que estaba progresando permanece estable durante meses gracias al tratamiento, eso puede representar un resultado clínicamente útil.

“Estable” no significa automáticamente que el tratamiento no esté haciendo nada.

Tampoco significa que permanecerá así indefinidamente.

Simplemente describe lo que observamos en ese momento concreto y debe interpretarse dentro de la evolución completa de la enfermedad.

¿Sentirme mejor significa que el tratamiento está funcionando?

Puede ser una buena señal, pero no es suficiente por sí sola.

Si un tumor estaba provocando dolor, tos, dificultad respiratoria o pérdida del apetito y esos síntomas mejoran después de empezar tratamiento, esa mejoría aporta información importante.

Pero los síntomas pueden cambiar por muchas razones.

Una persona puede sentirse mejor porque recibió un tratamiento adecuado para el dolor, porque se resolvió una infección o porque mejoró su estado nutricional.

También puede ocurrir lo contrario: una persona puede sentirse cansada o tener náusea por los efectos secundarios del tratamiento y, al mismo tiempo, el tumor estar respondiendo adecuadamente.

Por eso sentirse mal durante el tratamiento no significa automáticamente que el cáncer esté empeorando, y sentirse bien tampoco sustituye a una evaluación objetiva cuando esta es necesaria.

¿Los análisis de sangre pueden decirnos si está funcionando?

En algunos tipos de cáncer utilizamos determinados marcadores tumorales como parte del seguimiento.

Mediciones seriadas de algunos marcadores pueden aportar información sobre la respuesta al tratamiento o sobre una posible recurrencia en situaciones específicas. Pero no todos los cánceres producen marcadores útiles y estos valores también pueden modificarse por condiciones no relacionadas directamente con progresión tumoral.

Por eso, un marcador tumoral no debería interpretarse de forma aislada.

Una elevación puntual no significa necesariamente que el tratamiento haya dejado de funcionar, igual que una disminución no siempre demuestra por sí sola una respuesta completa.

Este tema merece una explicación aparte, porque es precisamente uno de los resultados que más ansiedad puede generar durante el seguimiento.

¿Cuándo se hace el primer estudio para evaluar respuesta?

No existe una fecha universal.

El momento adecuado depende de:

  • El tipo de cáncer.
  • El tratamiento utilizado.
  • La velocidad esperada de respuesta.
  • El objetivo terapéutico.
  • La localización de la enfermedad.
  • Los síntomas y la evolución clínica.

Realizar estudios demasiado pronto puede proporcionar información difícil de interpretar. Esperar demasiado tampoco es apropiado cuando necesitamos saber si un tratamiento está controlando la enfermedad.

Por eso los estudios de respuesta se programan según el esquema y la situación clínica, no simplemente cuando aparece ansiedad por conocer el resultado.

¿Qué ocurre con la inmunoterapia?

La inmunoterapia introdujo algunos patrones de respuesta diferentes a los observados tradicionalmente con quimioterapia.

En determinadas situaciones puede existir un aumento inicial del tamaño de las lesiones o aparecer cambios que posteriormente no se comportan como una progresión convencional. Este fenómeno llevó al desarrollo de criterios específicos como iRECIST para estudiar la respuesta a inmunoterapia.

Pero aquí hay que evitar otro error frecuente:

no todo crecimiento durante inmunoterapia es pseudoprogresión.

Si un estudio muestra progresión, necesitamos valorar el tipo de tumor, las imágenes, los síntomas, la velocidad del cambio y el contexto completo antes de decidir si continuar o modificar el tratamiento.

Utilizar automáticamente la palabra “pseudoprogresión” para explicar cualquier crecimiento puede retrasar una decisión necesaria.

Si quieres entender cómo se elige entre inmunoterapia y otros tipos de tratamiento, el artículo sobre quimioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida explica por qué dos personas con el mismo tipo de cáncer pueden recibir estrategias diferentes.

¿Qué conviene revisar cuando recibes un estudio de control?

En lugar de fijarte únicamente en si un tumor mide algunos milímetros más o menos, puedes preguntar:

  1. ✓¿Cuál era el objetivo de este tratamiento?
  2. ✓¿Qué estamos comparando con el estudio anterior?
  3. ✓¿Las lesiones disminuyeron, permanecieron estables o crecieron?
  4. ✓¿Apareció alguna lesión nueva?
  5. ✓¿El resultado cambia el plan de tratamiento?
  6. ✓¿Cómo encajan mis síntomas y mis análisis con las imágenes?
  7. ✓¿Cuándo debemos volver a evaluar?

Llevar los estudios previos también es importante, especialmente si fueron realizados en hospitales o centros diferentes. Una tomografía sin posibilidad de comparación puede perder información muy valiosa.

No buscamos una señal aislada, buscamos una historia coherente

Saber si un tratamiento contra el cáncer está funcionando rara vez depende de una sola cifra.

Podemos utilizar imágenes para observar el tumor, síntomas para entender cómo está afectando la enfermedad a la persona, análisis para vigilar determinados cambios y estudios específicos según el tipo de cáncer.

El National Cancer Institute señala que las herramientas diagnósticas y los biomarcadores pueden utilizarse para valorar la respuesta al tratamiento, pero la heterogeneidad tumoral y los cambios que ocurren durante la enfermedad hacen que predecir y evaluar esa respuesta sea complejo.

Por eso lo más importante no es preguntar únicamente:

“¿Mi tumor se hizo más pequeño?”

Sino:

“¿Qué nos dicen en conjunto mis estudios, mi evolución y el objetivo que establecimos al comenzar?”

A veces la mejor noticia será que una lesión desapareció.

En otras ocasiones será que disminuyó.

Y en determinadas enfermedades, mantener el cáncer controlado y evitar que avance también puede ser un resultado importante.

Entender qué estamos buscando desde el principio permite interpretar cada estudio con menos incertidumbre y tomar el siguiente paso con mayor claridad.

Contacto

¿Tienes dudas sobre si tu tratamiento está funcionando?

Si eres mi paciente y necesitas orientación sobre los resultados de un estudio de control, podemos revisarlo en la siguiente consulta.

Comunicarme por WhatsApp

Esta información es educativa y no sustituye una valoración médica individualizada. La interpretación de cualquier estudio de control debe ser realizada por el especialista tratante en el contexto clínico completo del paciente.

Referencias

  1. Eisenhauer EA, Therasse P, Bogaerts J, et al. New response evaluation criteria in solid tumours: revised RECIST guideline (version 1.1). European Journal of Cancer. 2009;45(2):228-247. doi:10.1016/j.ejca.2008.10.026.

    https://doi.org/10.1016/j.ejca.2008.10.026
  2. Seymour L, Bogaerts J, Perrone A, et al. iRECIST: guidelines for response criteria for use in trials testing immunotherapeutics. Lancet Oncology. 2017;18(3). doi:10.1016/S1470-2045(17)30074-8.

    https://doi.org/10.1016/S1470-2045(17)30074-8
  3. National Cancer Institute. Tumor Markers. Información sobre utilización de marcadores tumorales para valorar respuesta al tratamiento y recurrencia.

  4. National Cancer Institute. Biomarker Testing for Cancer Treatment. Información sobre biomarcadores, selección terapéutica y limitaciones en la predicción de respuesta.

  5. National Cancer Institute. Research Areas: Cancer Diagnosis. Información sobre las herramientas utilizadas para evaluar respuesta terapéutica, recurrencia y diagnóstico molecular.