Volver al Blog
Tratamiento del cáncer

Quimioterapia, inmunoterapia o terapia dirigida: ¿por qué no todos reciben lo mismo?

Por Dr. Omar Serrano VillamayorLectura de 11 minutos
Doctor in white coat showing patient medical scan on tablet during consultation in modern clinic office

La decisión sobre el tratamiento se construye con la información del tumor y de cada paciente, no con una fórmula única.

Dos personas pueden tener cáncer de pulmón y recibir tratamientos completamente diferentes.

Una recibe quimioterapia.
Otra recibe inmunoterapia.
Una tercera toma una terapia dirigida en tabletas.

Incluso puede ocurrir que dos personas con el mismo tipo de cáncer y una etapa aparentemente similar reciban estrategias distintas.

Es natural preguntarse:

"¿Por qué a mí me dieron este tratamiento y a otra persona uno diferente?"

La explicación está en uno de los cambios más importantes de la oncología moderna: hoy no tratamos únicamente el nombre del cáncer.

También intentamos conocer cómo se comporta el tumor, qué alteraciones lo están impulsando, qué tan extendida está la enfermedad y cuáles son las características de la persona que recibirá el tratamiento.

Por eso, si estás buscando información sobre tratamiento del cáncer en Puebla o en cualquier otro lugar, comparar tu tratamiento con el de otra persona puede generar más confusión que respuestas.

Dos diagnósticos que parecen iguales pueden esconder enfermedades biológicamente muy diferentes.

No existe una escala de tratamientos de "peor" a "mejor"

Una de las ideas que conviene corregir desde el principio es pensar que los tratamientos forman una especie de escalera:

Quimioterapia.
Después inmunoterapia.
Después terapia dirigida.

Y que cada nuevo escalón es necesariamente "mejor" que el anterior.

No funciona así.

Son herramientas diferentes.

Cada una actúa mediante mecanismos distintos y tiene indicaciones específicas.

Una terapia dirigida puede ser extraordinariamente efectiva si el tumor presenta la alteración molecular adecuada, pero puede no tener utilidad si esa alteración no existe.

La inmunoterapia puede producir respuestas duraderas en algunas personas, pero no todos los tumores responden a ella.

Y la quimioterapia sigue siendo una parte fundamental del tratamiento de muchos tipos de cáncer.

La pregunta correcta no es:

"¿Cuál es el tratamiento más moderno?"

Sino:

"¿Por qué este tratamiento tiene sentido para mi enfermedad?"

¿Cómo funciona la quimioterapia?

La quimioterapia utiliza medicamentos que interfieren con la capacidad de las células para crecer y dividirse.

Como las células tumorales suelen multiplicarse con rapidez, pueden ser especialmente sensibles a estos medicamentos.

Sin embargo, algunas células sanas también se dividen rápidamente. Esto explica muchos de los efectos secundarios asociados con determinados esquemas de quimioterapia.

La quimioterapia puede utilizarse sola o combinarse con otras estrategias.

Puede formar parte de un tratamiento antes de una cirugía, después de ella o utilizarse para controlar una enfermedad que se ha extendido a otros órganos.

Por eso, recibir quimioterapia no significa necesariamente tener una enfermedad más avanzada ni estar recibiendo un tratamiento "menos personalizado".

¿Qué hace diferente a la inmunoterapia?

La inmunoterapia funciona mediante una lógica distinta.

Nuestro sistema inmunitario tiene mecanismos para identificar y eliminar células anormales, pero algunos tumores desarrollan formas de evitar esa respuesta.

Determinados tipos de inmunoterapia pueden bloquear esas señales y permitir que el sistema inmunitario reconozca mejor al cáncer.

Esto ha transformado el tratamiento de varias enfermedades, incluido el cáncer de pulmón.

Pero hay un matiz importante:

La inmunoterapia no funciona igual en todas las personas.

Existen biomarcadores que pueden ayudarnos a estimar la probabilidad de beneficio, pero ninguno permite predecir con certeza quién responderá.

Por eso, encontrar un valor elevado de PD-L1, por ejemplo, puede ser información relevante, pero no debería interpretarse de manera aislada.

¿Qué es una terapia dirigida?

Aquí entramos en uno de los conceptos más importantes de la medicina de precisión.

Algunos tumores desarrollan alteraciones moleculares que funcionan como una especie de señal permanente de crecimiento.

Imaginemos una célula que recibe continuamente la orden:

"Crece. Divídete. Sigue creciendo."

Si logramos identificar qué molécula está transmitiendo esa señal y contamos con un medicamento capaz de bloquearla, podemos utilizar una terapia dirigida.

Por eso estas terapias no se indican únicamente por tener determinado tipo de cáncer.

Primero necesitamos encontrar una alteración que realmente podamos tratar.

En cáncer de pulmón, dependiendo del escenario, pueden estudiarse alteraciones relacionadas con genes como:

EGFR.
ALK.
ROS1.
BRAF.
KRAS.
RET.
MET.
HER2.
NTRK.

Encontrar una de estas alteraciones puede cambiar de forma importante la estrategia terapéutica.

Entonces, ¿qué papel tienen los biomarcadores?

Los biomarcadores ayudan a conocer determinadas características del tumor.

Pero aquí también existe una confusión frecuente:

"Me hicieron estudios moleculares" no significa automáticamente "voy a recibir terapia dirigida".

El resultado puede encontrar una alteración tratable.

Puede no encontrarla.

Puede identificar una variante cuyo significado todavía no esté claro.

O puede aportar información que sea útil únicamente en determinadas etapas de la enfermedad.

Por eso, el valor del estudio no está simplemente en obtener una lista de genes.

Está en saber:

¿Qué resultado puede cambiar realmente una decisión?

El mismo cáncer puede tener una biología diferente

Pensemos en dos personas con adenocarcinoma de pulmón.

En apariencia tienen el mismo diagnóstico.

Pero al estudiar los tumores podemos descubrir que uno presenta una alteración en EGFR y el otro no.

Eso significa que, aunque ambos tumores se llamen "adenocarcinoma pulmonar", no necesariamente se comportarán igual ni responderán a los mismos medicamentos.

Esta es una de las razones por las que copiar el tratamiento de otra persona rara vez tiene sentido.

"Mi conocido tenía lo mismo y recibió inmunoterapia."

Puede parecer una comparación lógica.

Pero quizá no tenía la misma alteración molecular.
Quizá su enfermedad estaba en otra etapa.
Quizá había recibido tratamientos previos diferentes.
Quizá su estado general era distinto.

El nombre del cáncer es solamente una parte de la historia.

¿Por qué algunas personas reciben dos tratamientos al mismo tiempo?

Porque estas herramientas no siempre compiten entre sí.

En determinados escenarios se complementan.

Puede utilizarse:

Quimioterapia más inmunoterapia.
Quimioterapia seguida de inmunoterapia.
Cirugía seguida de quimioterapia.
Cirugía seguida de terapia dirigida.
Radioterapia combinada con tratamiento sistémico.

La combinación se decide porque existe evidencia de que utilizar dos estrategias de determinada manera puede ofrecer mayor beneficio que emplear una sola.

Por eso, recibir varios tratamientos tampoco significa automáticamente que el cáncer sea "más agresivo".

Puede simplemente ser la estrategia recomendada para ese escenario.

El momento de la enfermedad también importa

Otro elemento que explica por qué los tratamientos cambian es el momento en el que se utilizan.

Un medicamento puede ser apropiado cuando la enfermedad está localizada y otro cuando existe enfermedad metastásica.

También puede haber tratamientos indicados después de cirugía para disminuir el riesgo de recurrencia, mientras que otros se utilizan únicamente cuando existe enfermedad visible.

Incluso dentro del mismo paciente, la estrategia puede cambiar con el tiempo.

Un tratamiento puede funcionar durante meses o años y posteriormente perder eficacia.

En ese momento pueden realizarse nuevos estudios para comprender qué cambió y decidir el siguiente paso.

La medicina personalizada no es una decisión única al principio del tratamiento.

Es un proceso que puede modificarse a medida que cambia la enfermedad.

También importa la persona que está recibiendo el tratamiento

La biología del tumor es fundamental.

Pero no es la única pieza.

También se consideran factores como:

Estado general de salud.
Función renal y hepática.
Enfermedades cardiovasculares.
Enfermedades autoinmunes.
Tratamientos recibidos anteriormente.
Medicamentos actuales.
Síntomas.
Preferencias personales.
Objetivo del tratamiento.

Esto significa que dos personas con características moleculares similares tampoco tienen que recibir necesariamente exactamente la misma estrategia.

Por eso hablamos de tratamiento personalizado.

No porque exista un medicamento único fabricado para cada persona, sino porque intentamos integrar toda la información relevante antes de decidir.

¿Cómo saber por qué elegimos una opción y no otra?

Antes de comenzar un tratamiento puedes hacer preguntas muy concretas:

¿Qué características de mi tumor influyeron en esta decisión?
¿Se realizaron los biomarcadores que necesito?
¿Existe alguna alteración molecular que podamos tratar específicamente?
¿Por qué se recomienda quimioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida o una combinación?
¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
¿Qué resultado esperamos obtener?
¿Cómo vamos a saber si está funcionando?

Si estás buscando un oncólogo en Puebla o valorando diferentes alternativas de tratamiento oncológico en Puebla, probablemente esta información sea mucho más útil que limitarte a preguntar qué medicamentos utiliza cada especialista.

La clave está en comprender el razonamiento que conecta el diagnóstico con la estrategia.

No compares tratamientos sin conocer toda la historia

Escuchar que otra persona recibió una terapia diferente puede generar preocupación.

“¿Por qué a mí no me dieron inmunoterapia?”
“¿Por qué él toma tabletas y yo necesito quimioterapia?”
“¿Por qué su tratamiento parece más moderno?”

Son preguntas comprensibles.

Pero comparar únicamente el nombre del medicamento deja fuera gran parte de la información.

Para entender una decisión necesitamos conocer:

El tipo exacto de cáncer.
La etapa.
Los biomarcadores.
Los tratamientos anteriores.
Las condiciones generales del paciente.
Y el objetivo que estamos intentando alcanzar.

Cuando esas piezas cambian, el tratamiento también puede cambiar.

No todos necesitan lo mismo, y eso es precisamente parte de la medicina personalizada

Quimioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida no son tres niveles de tratamiento.

Son herramientas diferentes.

Cada una tiene mecanismos, indicaciones, beneficios y riesgos particulares.

A veces utilizamos una.
A veces combinamos varias.
Y otras veces ninguna de ellas es el primer paso.

La oncología moderna intenta alejarse de la idea de que todas las personas con el mismo diagnóstico deben recibir exactamente lo mismo.

Por eso, cuando dos pacientes reciben tratamientos diferentes, quizá la pregunta más útil no sea:

"¿Quién está recibiendo el mejor tratamiento?"

Sino:

"¿Qué características hicieron que cada estrategia tuviera sentido?"

Ese cambio de pregunta resume buena parte de la medicina personalizada:

No se trata de utilizar siempre el tratamiento más nuevo.
Se trata de elegir el tratamiento adecuado para la enfermedad adecuada, en la persona adecuada.

¿Te gustaría entender por qué se propone un tratamiento u otro?

Una valoración oncológica puede ayudarte a comprender el razonamiento que conecta tu diagnóstico con la estrategia sugerida, con claridad y acompañamiento.

Agendar consulta por WhatsApp

La información contenida en este artículo tiene fines exclusivamente educativos e informativos y no sustituye en ningún caso una consulta médica personalizada. Si tienes un diagnóstico de cáncer o dudas sobre tu tratamiento, agenda una valoración médica para recibir atención individualizada.