Llagas y dolor en la boca durante el tratamiento oncológico: qué puedes hacer y cuándo avisarme
Puede empezar como una pequeña molestia al cepillarte los dientes, una sensación de ardor al comer o una llaga que apareció sin que sepas muy bien por qué.
A veces las molestias son leves. Otras veces, algo tan cotidiano como beber agua o comer puede comenzar a doler.
Si estás recibiendo tratamiento contra el cáncer, quiero que prestes atención a estos cambios.
No necesitas esperar a tener muchas llagas o a que el dolor sea intenso para comentarlo.
Algunos tratamientos pueden producir inflamación y lesiones dentro de la boca. A esto lo llamamos mucositis oral. Pero también existen otras causas de dolor o molestias que pueden necesitar un manejo diferente.
Lo importante es reconocer los cambios desde el principio, mantener una buena higiene y saber cuándo necesitamos intervenir.
Lo más importante
- Las llagas, el ardor y el dolor de boca pueden aparecer durante distintos tratamientos oncológicos.
- No todas las lesiones son mucositis; algunas pueden relacionarse con infecciones u otros problemas.
- Mantener la boca limpia, sin lastimarla, forma parte de los cuidados durante el tratamiento.
- Si aparecen molestias, puedes adaptar temporalmente la textura y temperatura de los alimentos.
- No utilices enjuagues, remedios caseros ni medicamentos para las llagas sin revisar si son adecuados para ti.
- Si el dolor empieza a dificultarte comer, beber, dormir o tomar tus medicamentos, quiero saberlo.
- Si recibes quimioterapia y tienes fiebre de 38 °C o más, debes contactar inmediatamente a tu equipo de oncología.
- Si tienes dificultad para respirar, no puedes tragar tu propia saliva o presentas sangrado abundante, busca atención urgente.
¿Por qué pueden aparecer llagas durante el tratamiento?
La superficie interna de la boca está cubierta por un tejido que se renueva constantemente.
Algunos tratamientos oncológicos pueden afectar esa renovación y producir inflamación, enrojecimiento y, en ocasiones, pequeñas heridas o úlceras.
Esto se conoce como mucositis oral.
Puede aparecer con determinados medicamentos de quimioterapia, algunos tratamientos dirigidos y radioterapia dirigida a la cabeza y el cuello. También pueden presentarse otros tipos de lesiones orales durante la inmunoterapia.
No todas las personas desarrollan mucositis. Su aparición, intensidad y duración dependen del tratamiento y de las condiciones de cada paciente.
Por eso, aunque otra persona haya recibido quimioterapia sin presentar ninguna molestia en la boca, tu experiencia puede ser diferente.
No todas las molestias en la boca son mucositis
Este punto es importante porque distintas lesiones pueden parecerse al principio.
Durante el tratamiento pueden aparecer:
- Inflamación y llagas relacionadas con la mucositis.
- Sequedad que provoca ardor, dificultad para comer o sensación de tener la boca pegajosa.
- Infecciones, que en algunos casos pueden producir placas blancas, enrojecimiento o dolor.
- Irritación ocasionada por una prótesis dental.
- Problemas dentales o de las encías.
Algunas lesiones también pueden afectar la lengua, los labios o la garganta.
Encontrar una placa blanca no significa automáticamente que tengas una infección por hongos. Y tener una llaga tampoco significa necesariamente que sea causada por la quimioterapia.
Si aparecen lesiones nuevas, especialmente si están acompañadas de dolor o dificultad para comer, prefiero que las revisemos antes de iniciar un tratamiento por tu cuenta.
Cuida tu boca incluso cuando todavía no tengas molestias
No necesitas esperar a que aparezcan llagas para empezar a cuidar tu boca.
Mantener una higiene oral adecuada ayuda a reducir la acumulación de microorganismos, conservar la comodidad y detectar cambios tempranos.
Puedes empezar con medidas sencillas:
- Utiliza un cepillo de dientes suave.
- Cepilla tus dientes y encías con delicadeza, sin lastimarte.
- Mantén limpia la lengua, siempre que hacerlo no te produzca dolor o sangrado.
- Revisa diariamente si aparecen áreas enrojecidas, llagas o placas.
- Mantén los labios hidratados si notas resequedad.
Si utilizas hilo dental, pregunta si debes modificar su uso cuando tengas plaquetas bajas, sangrado o lesiones importantes.
También es conveniente avisarme si tienes una prótesis dental que comenzó a lastimarte.
Las guías internacionales de MASCC/ISOO respaldan los protocolos de cuidado oral que combinan higiene, enjuagues apropiados y medidas para mantener la mucosa húmeda. No existe, sin embargo, un único producto que prevenga todas las formas de mucositis.
Si aparecen llagas, no dejes de limpiar tu boca
Cuando cepillarte empieza a doler, es comprensible que quieras evitarlo.
Pero abandonar por completo la higiene puede favorecer la acumulación de residuos y empeorar las molestias.
La idea es adaptar el cuidado.
Utiliza un cepillo muy suave y evita frotar directamente las lesiones. Si el dolor no te permite realizar tu higiene habitual, quiero saberlo para ajustar el plan.
No intentes desprender las placas o retirar el tejido que cubre una llaga.
Mantener la boca limpia es importante, pero no debes lastimarla intentando hacerlo.
¿Qué enjuague bucal puedo utilizar?
No todos los enjuagues tienen la misma finalidad.
Algunos productos comerciales contienen alcohol u otros ingredientes que pueden producir ardor y resequedad cuando la boca está inflamada.
Existen enjuagues suaves, como determinadas preparaciones de solución salina o bicarbonato diluido, que pueden utilizarse dentro de un plan de higiene oral.
Pero eso no significa que todos los pacientes deban preparar el mismo enjuague.
Prefiero indicarte qué producto o preparación utilizar según tu tratamiento y el estado de tu boca.
Evita utilizar por tu cuenta enjuagues muy concentrados, productos con alcohol o mezclas caseras que produzcan ardor.
Tampoco comiences un enjuague medicado simplemente porque alguien te dijo que le funcionó durante su quimioterapia.
Los enjuagues suaves pueden contribuir a la limpieza y comodidad de la boca, aunque la evidencia no demuestra que las soluciones de sal o bicarbonato, utilizadas por sí solas, prevengan o traten de manera uniforme la mucositis.
Si comer empieza a doler, cambia temporalmente la textura de los alimentos
Cuando tienes llagas, no siempre es necesario cambiar por completo tu alimentación.
Muchas veces lo que necesitas es modificar cómo preparas los alimentos.
Durante esos días puede ayudarte elegir:
- Alimentos suaves y fáciles de masticar.
- Preparaciones húmedas que sean más fáciles de tragar.
- Porciones pequeñas si comer durante mucho tiempo te resulta incómodo.
- Alimentos fríos o a temperatura ambiente, si los toleras mejor.
- Preparaciones que no requieran demasiado esfuerzo para masticar.
Por ejemplo, algunos pacientes toleran mejor un puré, una sopa tibia, yogur pasteurizado o alimentos suaves que una comida seca o crujiente.
No necesitas consumir estos alimentos específicamente. Lo importante es identificar qué texturas puedes tolerar.
Si tu tratamiento te produce sensibilidad importante al frío, sigue las indicaciones que te hayan dado y evita utilizarlo como medida para aliviar las molestias.
Hay alimentos que pueden irritar una boca que ya está inflamada
Si tienes dolor o llagas, algunos alimentos pueden producir ardor al entrar en contacto con las lesiones.
Durante esos días puede ser conveniente evitar temporalmente:
- Alimentos muy picantes.
- Frutas o bebidas muy ácidas si te producen ardor.
- Comidas excesivamente calientes.
- Alimentos duros, secos o crujientes que puedan rozar las lesiones.
- Bebidas alcohólicas.
No significa que todos estos alimentos estén prohibidos durante todo tu tratamiento.
Las restricciones deben responder a las molestias que presentas y modificarse conforme mejoras.
No quiero que termines comiendo cada vez menos por seguir una lista innecesariamente larga de alimentos prohibidos.
Puedes consultar también nuestra guía de alimentación durante la quimioterapia para encontrar otras formas de adaptar tus comidas.
La hidratación también puede volverse difícil
Cuando beber empieza a doler, algunas personas reducen la cantidad de líquidos sin darse cuenta.
Esto puede producir un problema adicional: la deshidratación.
Si tienes molestias, puede ayudarte beber pequeñas cantidades con frecuencia y elegir una temperatura que toleres bien.
Presta atención si notas:
- Boca muy seca.
- Mareo o debilidad.
- Orina más oscura.
- Disminución importante de la cantidad de orina.
- Dificultad progresiva para beber.
Si necesitas restringir líquidos por alguna enfermedad cardiaca o renal, mantén las indicaciones individuales que ya te hayan dado.
Si el dolor está haciendo que cada vez bebas menos, prefiero que me avises antes de que aparezcan signos de deshidratación.
Si utilizas una prótesis dental, revisa que no te esté lastimando
Una prótesis que antes resultaba cómoda puede comenzar a producir molestias cuando la boca está inflamada.
Si notas que alguna parte roza una llaga o empeora el dolor, evita forzar su uso.
Mantén la prótesis limpia y coméntame si hay áreas que se están lastimando.
Puede ser necesario ajustar temporalmente cuánto tiempo la utilizas o solicitar una valoración dental.
Si estás recibiendo tratamiento oncológico, cualquier procedimiento dental debe coordinarse con tu equipo médico, especialmente si tienes defensas o plaquetas bajas.
No intentes tratar todas las llagas con el mismo medicamento
Hay tratamientos que pueden ayudar a controlar el dolor y facilitar que vuelvas a comer o beber.
En determinadas situaciones también puede ser necesario tratar una infección o valorar un problema diferente de la mucositis.
Pero utilizar el producto equivocado puede irritar las lesiones o retrasar la atención de su verdadera causa.
Por eso, antes de empezar por tu cuenta:
- Enjuagues medicados.
- Anestésicos para la boca.
- Antibióticos o antimicóticos.
- Cremas o geles para las llagas.
- Remedios herbolarios o preparados caseros.
Prefiero que revisemos qué está provocando las molestias.
Si ya te indiqué un tratamiento específico para el cuidado de tu boca, sigue ese plan. Si dejó de funcionar o los síntomas empeoran, avísame.
No suspendas ni modifiques por tu cuenta tu tratamiento oncológico debido a las lesiones.
¿Cómo puedes explicarme lo que está pasando en tu boca?
No necesitas conocer el nombre de la lesión.
Me ayuda que puedas contarme qué cambió y cómo está afectando tus actividades.
Por ejemplo:
“Me apareció una llaga en el interior de la mejilla y me duele al comer”.
“Desde ayer siento ardor en toda la boca”.
“Tengo unas placas blancas en la lengua que antes no estaban”.
“Puedo beber agua, pero ya no tolero alimentos sólidos”.
“Me duele tanto que no puedo tomar mis medicamentos”.
“Las llagas aparecieron después del tratamiento y cada día están empeorando”.
También es útil saber cuándo comenzaron las molestias y si has notado algo similar durante ciclos anteriores.
Lo que más me interesa no es únicamente cómo se ve la lesión, sino cuánto está afectando tu capacidad para comer, beber y realizar tus cuidados habituales.
¿Cuándo quiero que me avises?
Quiero saberlo si:
- Aparece una llaga nueva durante el tratamiento.
- El dolor está aumentando o se extiende hacia la garganta.
- Observas placas blancas, lesiones nuevas o cambios importantes en la boca.
- Te cuesta cepillarte los dientes por el dolor.
- Las molestias empiezan a dificultarte comer o beber.
- Estás reduciendo la cantidad de alimentos o líquidos.
- Te cuesta tomar tus medicamentos.
- Aparece sangrado de las encías o de alguna lesión.
- Tienes una prótesis dental que está lastimándote.
- El dolor interfiere con tu sueño.
- Las molestias están empeorando a pesar de las medidas que ya te había indicado.
No necesitas esperar a tener lesiones extensas.
Si una molestia está haciendo que comer, beber o tomar tus medicamentos sea cada vez más difícil, quiero saberlo ese mismo día.
Las recomendaciones del NCI y de la American Cancer Society destacan especialmente la necesidad de comunicar las lesiones orales que interfieren con la alimentación, la hidratación o el descanso.
Si tienes fiebre durante la quimioterapia, no esperes
Si estás recibiendo quimioterapia y tu temperatura es de:
38 °C o más
Contacta inmediatamente a tu equipo de oncología, salvo que te hayan dado una indicación específica diferente.
Esto es importante incluso si la fiebre aparece junto con llagas que parecen pequeñas.
Durante la quimioterapia, una infección puede necesitar valoración y tratamiento urgentes.
No esperes a que desaparezca la fiebre ni a que las lesiones mejoren por sí solas.
Hay síntomas con los que no conviene esperar
Busca atención urgente si presentas:
- Dificultad para respirar.
- Inflamación importante de la lengua o la garganta que dificulta respirar o tragar.
- Incapacidad para tragar tu propia saliva.
- Sangrado abundante que no se detiene.
- Confusión, desmayo o deterioro rápido de tu estado general.
Si el dolor no te permite beber líquidos, necesitas una valoración médica el mismo día. Si además presentas signos importantes de deshidratación, deterioro rápido o dificultad para tragar saliva, acude a urgencias.
En estas situaciones no esperes una respuesta por WhatsApp antes de buscar atención.
Una forma sencilla de pensarlo
Tengo una molestia leve, pero puedo comer y beber.
Mantén una higiene oral suave y adapta temporalmente los alimentos que te irriten. Coméntame la aparición de lesiones nuevas durante el tratamiento.
Me aparecieron llagas, placas o un dolor que está aumentando.
Necesitamos revisar qué puede estar causando las molestias y si requieres algún tratamiento específico.
Ya me cuesta comer, beber, dormir o tomar mis medicamentos.
No quiero que sigas soportando el dolor ni que reduzcas progresivamente tu hidratación.
No puedo tragar saliva, me cuesta respirar o tengo sangrado abundante.
No esperes una respuesta por mensaje. Busca atención médica urgente.
Recuerda
Las llagas y el dolor en la boca pueden aparecer durante el tratamiento oncológico, pero no quiero que las consideres una molestia que simplemente debes soportar.
Cuidar tu boca, reconocer los cambios y adaptar temporalmente la alimentación puede ayudarte.
Si las lesiones aparecen o empeoran, necesitamos entender qué las está causando. Algunas serán consecuencia directa del tratamiento; otras pueden requerir una valoración diferente.
No necesitas esperar a dejar de comer para decirme que te duele la boca.
Atender las molestias desde el principio nos permite cuidar tu alimentación, tu hidratación y tu calidad de vida durante el tratamiento.
Dr. Omar Serrano Villamayor
Oncología Médica y Oncología Torácica
Fuentes y referencias
Fuentes principales
Información para pacientes sobre lesiones, higiene oral, alimentación y situaciones que requieren valoración médica.
Información sobre prevención, cuidados bucales, adaptación de alimentos y cuándo comunicarse con el equipo de oncología.
Guía internacional sobre prevención y manejo de la mucositis, protocolos de higiene oral y evidencia disponible para distintas intervenciones.
Esta información es educativa y no sustituye una valoración médica individual.
Autor: Dr. Omar Serrano Villamayor
Área: Oncología Médica y Oncología Torácica
Audiencia: pacientes adultos y familiares
Versión: 1.0
Última actualización: septiembre de 2026
¿Tienes una duda relacionada con tu tratamiento?
Si eres mi paciente y tienes una duda sobre las indicaciones de tu tratamiento, puedes comunicarte conmigo.
Esta vía no sustituye la atención urgente. Si presentas dificultad para respirar, no puedes tragar tu saliva o tienes sangrado abundante, acude a urgencias.
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