Hormigueo y pérdida de sensibilidad en manos y pies durante el tratamiento oncológico: qué puedes hacer y cuándo avisarme
Puede empezar como un hormigueo leve en las puntas de los dedos.
Tal vez notes que algo “se siente diferente” al tocar objetos, que las plantas de los pies están adormecidas o que una actividad sencilla, como abotonarte una camisa, empieza a requerir más atención.
A veces aparece dolor, ardor o una sensación parecida a pequeñas descargas.
Y surge una duda muy frecuente:
“¿Esto es parte del tratamiento o debería avisar?”
Quiero empezar por algo importante:
si durante el tratamiento aparece hormigueo, adormecimiento o un cambio nuevo en la sensibilidad de manos o pies, prefiero saberlo desde el principio.
Algunos tratamientos contra el cáncer pueden afectar los nervios periféricos. A esto lo llamamos neuropatía periférica.
Los síntomas leves pueden parecer poco importantes al inicio, pero en algunas personas pueden aumentar con el tratamiento y terminar interfiriendo con actividades cotidianas.
Por eso no quiero que esperes hasta que te cueste caminar o utilizar las manos para comentarlo.
Lo más importante
Si estás recibiendo tratamiento oncológico, quiero que recuerdes estas ideas:
- Hormigueo, adormecimiento, ardor o dolor en manos y pies pueden ser síntomas de neuropatía periférica.
- Algunas personas sienten menos el calor, el frío o incluso pequeñas heridas.
- También pueden aparecer debilidad, torpeza o problemas de equilibrio.
- No todos los tratamientos producen neuropatía y no todas las personas la presentan de la misma manera.
- Los síntomas pueden acumularse conforme avanzan algunos tratamientos.
- Quiero saber si empiezas a soltar objetos, tropezar, caminar diferente o tener dificultad para actividades que antes hacías sin problema.
- No suspendas ni modifiques tu tratamiento oncológico por tu cuenta.
- No empieces vitaminas, suplementos o productos “para los nervios” sin revisarlos primero.
- Si los síntomas aparecen de forma repentina, afectan solo un lado del cuerpo o se acompañan de dificultad para hablar, caminar o mover una extremidad, no conviene asumir que es neuropatía del tratamiento.
El NCI describe que la neuropatía relacionada con el cáncer o su tratamiento puede afectar nervios sensitivos, motores y, en ocasiones, autonómicos; puede producir hormigueo, adormecimiento, pérdida de sensibilidad, debilidad y problemas de equilibrio.
¿Qué es la neuropatía periférica?
Los nervios periféricos llevan información entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo.
Algunos nos permiten sentir:
- temperatura;
- presión;
- dolor;
- vibración;
- y posición de nuestras manos y pies.
Otros ayudan a mover los músculos o participan en funciones automáticas del organismo.
Cuando estos nervios se dañan o funcionan de forma diferente pueden aparecer síntomas que llamamos neuropatía periférica.
En oncología, algunos tratamientos pueden producir este tipo de daño nervioso. La quimioterapia es una causa frecuente, aunque no es la única.
No todas las personas la sienten igual
La neuropatía no siempre empieza con dolor.
A veces lo primero que aparece es algo mucho más sutil.
Puedes notar:
- hormigueo;
- sensación de “piquetes”;
- adormecimiento;
- ardor;
- dolor;
- sensación de corriente eléctrica;
- mayor sensibilidad al tocar objetos;
- menor capacidad para distinguir frío o calor;
- o la sensación de caminar “sobre algodón”.
En otras personas aparecen problemas para:
- abotonarse la ropa;
- escribir;
- abrir recipientes;
- sostener objetos pequeños;
- subir escaleras;
- mantener el equilibrio;
- o caminar sobre superficies irregulares.
El NCI señala que la neuropatía sensitiva puede disminuir la capacidad para reconocer dolor, frío o calor, mientras que la afectación motora puede producir debilidad, tropiezos o dificultad con movimientos finos de las manos.
Quiero que me cuentes cómo afecta lo que haces, no solamente cuánto hormiguea
Decir:
“Tengo hormigueo en los dedos”
es útil.
Pero hay información que puede ayudarnos todavía más.
Por ejemplo:
“Siento hormigueo, pero puedo hacer todo normalmente.”
“Ya me cuesta abotonarme la camisa.”
“Se me están cayendo objetos de las manos.”
“Siento menos los pedales cuando manejo.”
“Estoy tropezando más.”
“Me despierta el dolor por la noche.”
“Antes desaparecía antes del siguiente tratamiento y ahora permanece.”
Esto me ayuda a entender si los síntomas están empezando a afectar tu función diaria.
Y esa diferencia importa.
Los síntomas pueden cambiar conforme avanzan algunos tratamientos
Con ciertos medicamentos, la neuropatía puede ser acumulativa.
Eso significa que al principio puedes notar síntomas durante poco tiempo y, conforme avanzan los ciclos, pueden durar más o hacerse más intensos.
No necesariamente ocurre así en todas las personas.
Pero quiero que observes:
¿Apareció después de un tratamiento?
¿Desaparece antes del siguiente ciclo?
¿Dura cada vez más?
¿Ahora también aparece en los pies?
¿Está empezando a interferir con actividades cotidianas?
La American Cancer Society recomienda comunicar temprano los cambios porque, cuando la neuropatía empeora, el equipo puede necesitar valorar modificaciones del tratamiento para reducir el riesgo de daño persistente.
No quiero que soportes los síntomas por miedo a que cambie tu tratamiento
Algunos pacientes piensan:
“Si le digo al oncólogo, quizá me quite la quimioterapia.”
Y entonces dejan pasar varias semanas.
No quiero que ocurra eso.
Informarme de los síntomas no significa automáticamente suspender el tratamiento.
Dependiendo de su intensidad, del medicamento, del beneficio esperado y de tu situación, podemos simplemente vigilarlos o valorar ajustes.
Lo importante es conocerlos a tiempo.
Si esperamos hasta que el problema sea importante, puede ser más difícil evitar que progrese.
Algunos tratamientos producen sensibilidad especial al frío
Esto no ocurre con todos los medicamentos.
Pero ciertos tratamientos, especialmente algunos que contienen oxaliplatino, pueden producir una sensibilidad intensa al frío.
Puedes notar:
- hormigueo al tocar objetos fríos;
- dolor al sacar algo del refrigerador;
- molestias en manos o alrededor de la boca;
- o una sensación desagradable al beber líquidos fríos.
Si estás recibiendo un tratamiento que puede producir este efecto, te daré indicaciones específicas sobre cuánto tiempo evitar determinadas exposiciones al frío.
No necesitas evitar el frío durante todo tratamiento oncológico si tu medicamento no lo requiere.
La sensibilidad al frío es un efecto particularmente característico del oxaliplatino y puede acompañarse de síntomas neuropáticos.
Cuando disminuye la sensibilidad, también aumenta el riesgo de lastimarte sin darte cuenta
Si no sientes igual el calor, el frío o el dolor, puedes sufrir una lesión pequeña y descubrirla más tarde.
Por eso, si tienes neuropatía, quiero que cuides especialmente manos y pies.
Puede ayudarte:
- revisar tus pies diariamente;
- buscar cortaduras, ampollas o heridas;
- utilizar calzado que proteja bien el pie;
- evitar caminar descalzo;
- tener cuidado con cuchillos y objetos filosos;
- utilizar protección al manipular objetos calientes;
- y comprobar cuidadosamente la temperatura del agua antes de bañarte.
Estas medidas están recomendadas por el NCI y ACS para disminuir quemaduras, heridas y otras lesiones cuando la sensibilidad está reducida.
Ten especial cuidado con el agua caliente
Cuando la sensibilidad disminuye, algo puede estar demasiado caliente sin que lo notes de inmediato.
No confíes únicamente en la mano o el pie afectado para decidir si el agua está a una temperatura segura.
Puedes comprobarla con una zona del cuerpo que conserve mejor la sensibilidad o pedir ayuda si es necesario.
Lo mismo aplica para:
- duchas;
- bolsas de agua caliente;
- almohadillas térmicas;
- utensilios de cocina;
- y superficies calientes.
El objetivo no es vivir con miedo a tocar cosas. Es compensar temporalmente una sensibilidad que puede estar disminuida.
Si estás tropezando más, quiero saberlo
La neuropatía en los pies puede afectar la información que tu cuerpo utiliza para mantener el equilibrio.
También puede existir debilidad muscular.
Entonces puedes notar que:
- tropiezas más;
- no sientes bien dónde pisas;
- caminar en la oscuridad resulta más difícil;
- subir o bajar escaleras requiere más atención;
- o necesitas apoyarte en muebles.
No quiero que esperes a tener una caída.
Puede ser útil:
- mantener los pasillos despejados;
- retirar objetos con los que puedas tropezar;
- tener buena iluminación;
- utilizar pasamanos;
- y levantarte con calma si además tienes mareo.
El NCI recomienda medidas de prevención de caídas y adaptación del entorno cuando la neuropatía afecta equilibrio o marcha.
Manejar también puede volverse más difícil
Si tienes adormecimiento importante en los pies, puede ser más difícil percibir correctamente los pedales.
Si existe debilidad, dolor intenso o disminución importante de la sensibilidad:
no quiero que asumas que puedes conducir con la misma seguridad que antes.
Coméntamelo.
Podemos valorar cómo están afectando los síntomas tu capacidad para manejar.
Lo mismo aplica si algún medicamento que utilizas para el dolor te provoca somnolencia.
Mantener movimiento sigue siendo importante
La neuropatía no significa automáticamente que debas permanecer en reposo.
Mantener actividad física dentro de tus posibilidades puede ayudar a conservar fuerza, equilibrio y función.
Pero la actividad debe adaptarse si tienes:
- pérdida importante de sensibilidad;
- problemas de equilibrio;
- debilidad;
- dolor;
- o riesgo de caídas.
En esas situaciones puede ser útil una valoración de fisioterapia o terapia ocupacional.
NCI y ACS incluyen fisioterapia y terapia ocupacional entre las estrategias que pueden ayudar a mantener función y seguridad en personas con neuropatía.
No existe una vitamina o suplemento que prevenga de forma segura toda neuropatía
Es frecuente encontrar recomendaciones de:
- vitaminas;
- antioxidantes;
- suplementos;
- productos “para regenerar nervios”;
- o preparados naturales.
No quiero que los inicies automáticamente.
La evidencia disponible no ha demostrado una estrategia farmacológica o suplemento que prevenga de manera confiable la neuropatía inducida por quimioterapia para todos los pacientes.
Las guías de ASCO no recomiendan rutinariamente medicamentos o suplementos como prevención de la neuropatía inducida por quimioterapia.
Además, algunos suplementos pueden interferir con otros tratamientos o producir efectos no deseados.
Si estás pensando en utilizar alguno, prefiero que lo revisemos.
¿La neuropatía desaparece cuando termina el tratamiento?
A veces sí.
En algunas personas los síntomas mejoran progresivamente después de terminar el medicamento que los produjo.
Pero la recuperación de los nervios puede ser lenta.
Puede tomar meses.
Y en algunas personas parte de los síntomas puede persistir durante mucho más tiempo.
Por eso nuestro objetivo no es esperar hasta terminar la quimioterapia para empezar a hablar del problema.
Quiero conocer los síntomas mientras todavía estamos dando el tratamiento.
ACS señala que algunas neuropatías mejoran después del tratamiento, mientras que otras pueden durar mucho tiempo o, cuando son graves, no desaparecer completamente.
El dolor también puede formar parte de la neuropatía
No todas las neuropatías duelen.
Pero algunas producen:
- ardor;
- sensación de corriente;
- dolor al tocar la piel;
- punzadas;
- o dolor que interfiere con el sueño.
Si tienes dolor, dímelo.
Existen estrategias para tratar el dolor neuropático, pero no todos los medicamentos funcionan igual para todas las personas.
No quiero que empieces tratamientos por tu cuenta solamente porque a otra persona con neuropatía le funcionaron.
El tratamiento debe adaptarse al tipo de síntomas y a tu situación clínica.
¿Cuándo quiero que me avises?
Quiero saberlo si:
- aparece hormigueo nuevo en manos o pies;
- notas adormecimiento que antes no tenías;
- el hormigueo está aumentando con cada ciclo;
- los síntomas ya no desaparecen antes del siguiente tratamiento;
- aparece dolor o ardor;
- empiezas a soltar objetos;
- te cuesta escribir, abotonarte o realizar movimientos finos;
- tienes dificultad para caminar;
- estás tropezando más;
- notas debilidad;
- tienes problemas para mantener el equilibrio;
- no percibes bien el frío o el calor;
- aparece una herida en un pie que no habías notado;
- o los síntomas empiezan a interferir con tus actividades habituales.
No quiero que esperes hasta que la neuropatía sea intensa para decirme que empezó.
Hay síntomas que no debemos atribuir automáticamente a la neuropatía
La neuropatía relacionada con el tratamiento suele desarrollarse de una manera determinada.
Si aparece de forma repentina:
- debilidad importante de un brazo o una pierna;
- pérdida de sensibilidad de un solo lado del cuerpo;
- desviación de la cara;
- dificultad para hablar;
- confusión;
- incapacidad nueva para caminar;
- pérdida súbita del control de orina o evacuaciones;
- o dificultad importante para respirar,
no esperes pensando que es simplemente un efecto de la quimioterapia.
Estos síntomas necesitan valoración médica urgente.
Si tienes fiebre durante quimioterapia, sigue siendo una situación aparte
La neuropatía no explica una fiebre. Si estás recibiendo quimioterapia y tu temperatura es:
38 °C o más
quiero que contactes a tu equipo de oncología de inmediato, salvo que te hayan dado una indicación específica diferente.
No esperes a ver si el hormigueo o cualquier otro síntoma mejora.
Una forma sencilla de pensarlo
Tengo hormigueo leve, pero puedo hacer mis actividades normalmente
Quiero que me lo cuentes y observes cómo evoluciona.
No necesitas esperar a que empeore.
El hormigueo permanece más tiempo o empieza a afectar mis manos o mis pies
Necesitamos valorar cuánto está interfiriendo con tu función y si está aumentando con el tratamiento.
Estoy soltando objetos, tropezando o ya me cuesta realizar actividades cotidianas
No quiero que lo normalicemos.
Necesitamos revisarlo antes de que progrese.
Los síntomas aparecieron bruscamente, afectan un solo lado o tengo dificultad importante para hablar, caminar o moverme
No conviene esperar.
Busca atención médica urgente.
Recuerda
El hormigueo y el adormecimiento pueden parecer efectos secundarios pequeños al principio.
Pero cuando los nervios empiezan a afectar lo que puedes hacer con las manos, cómo caminas o cómo percibes una lesión, la situación cambia.
No quiero que dejes de hacer actividades por miedo ni que suspendas tu tratamiento por tu cuenta.
Quiero que podamos identificar los síntomas temprano, entender cuánto están afectando tu vida y decidir juntos si necesitamos adaptar algo.
Si notas un cambio nuevo en la sensibilidad de tus manos o tus pies, prefiero saberlo antes de que se convierta en una limitación.
Dr. Omar Serrano Villamayor
Oncología Médica y Oncología Torácica
Fuentes y referencias
Fuentes principales
Información sobre síntomas sensitivos, motores y autonómicos, prevención de caídas y medidas de seguridad para evitar lesiones.
Información para pacientes sobre síntomas, seguridad, actividad diaria y comunicación temprana con el equipo oncológico.
Guía clínica basada en revisión sistemática sobre prevención y manejo de neuropatía inducida por quimioterapia.
Esta información es educativa y no sustituye una valoración médica individual.
Autor: Dr. Omar Serrano Villamayor
Área: Oncología Médica y Oncología Torácica
Audiencia: pacientes adultos y familiares
Versión: 1.0
Última actualización: octubre de 2026
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